A un mes del lanzamiento de Desde el cerro, la banda de la precordillera del Maule ha acompañado su primer EP con una serie de conciertos, una edición física realizada de manera artesanal y una apuesta por construir su público desde el escenario.

El 7 de agosto, Depresalia publicó Desde el cerro, su primer EP. Desde entonces, la banda de la precordillera del Maule ha intentado que el lanzamiento no se reduzca a la publicación de cinco canciones en plataformas digitales. Su principal estrategia ha sido otra: salir a tocarlas.
El recorrido comenzó en Linares, con un concierto en el ciclo Se Puso Cuático!, realizado en La Galpona, y continuó en Colbún con una presentación en el recién inaugurado Bar y Pizzería Rupestre. Luego vino el salto a Santiago, donde la banda compartió escenario con Planetario, Conijitu y Kurmi en Casa Bagual. El camino seguirá durante las próximas semanas con fechas en Casa Rosada de Concepción, el 25 de septiembre; el Día de la Música de Linares, el 3 de octubre; y un show secreto en San Javier, programado para el 10 de octubre.

La intención es clara: tocar tanto como sea posible y construir una base de público desde el encuentro presencial. Para eso, Depresalia ha preparado un show de una hora que reúne las cinco canciones de Desde el cerro en el mismo orden en que aparecen en el EP, junto a adelantos de un segundo trabajo que la banda ya se encuentra produciendo. Detrás de ese repertorio hay horas de ensayo y una acumulación de presentaciones que han ido afinando el directo.
“El objetivo que nos hemos trazado como banda es tocar tanto como sea posible y construir una base de público de manera presencial. Queremos que las personas nos conozcan desde el show, cara a cara, y que las canciones vayan encontrando su lugar a partir de esa experiencia”, comenta Mauricio Cordero, compositor y músico de Depresalia.
En un escenario donde buena parte de la promoción musical parece concentrarse en las redes sociales, Depresalia ha decidido invertir la lógica. En su caso, las plataformas digitales funcionan como una extensión de lo que ocurre sobre el escenario. “En nuestro caso, las redes sociales responden a lo que construimos en el en vivo, no al revés. Nos interesa que el centro esté en tocar, en conocer gente y en las conexiones reales que pueden surgir después de un show”, agrega Cordero.
Esa misma relación con lo concreto atraviesa la edición física de Desde el cerro. La banda se encargó de producir sus propios CDs y construir artesanalmente los digipacks, desde la diagramación hasta el pegado manual. El resultado es una edición sin plástico que prolonga el carácter autogestionado y doméstico de un EP grabado y producido por los propios músicos. La portada fue ilustrada por Felipe Manríquez, conocido como Wacko, mientras que las fotografías estuvieron a cargo de Aldo Fontana, parte del equipo de La Galpona.
