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Las Mateadas Culturales de Pelluhue finalizan su recorrido en Canelillo

por Claudia Araya

Durante agosto y comienzos de septiembre, las Mateadas Culturales de la Casa de la Cultura de Pelluhue recorrieron distintas localidades de la comuna con una propuesta que buscó acercar las artes visuales, la música y el encuentro comunitario a sectores donde trasladarse hasta el centro urbano no siempre resulta sencillo.

Fotografías Sue Villar

El recorrido organizado por la Casa de la Cultura de Pelluhue “Carmen García Salamanca”, a través de la Municipalidad de Pelluhue, finalizó este 1 de septiembre en Canelillo, localidad ubicada en la Cordillera de la Costa, a cientos de metros de altura y desde donde es posible observar el mar entre los cerros y campos de la zona. Hasta la sede de la Junta de Vecinos llegaron vecinas y vecinos para participar de la última jornada de este ciclo, que durante cuatro encuentros también pasó por Quilicura, Salto de Agua y Las Pocillas.

Una iniciativa que forma parte de Maule Elige Cultura, financiado por el Gobierno Regional del Maule, a través de la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

La jornada de cierre tuvo como protagonista al artista visual linarense Leonardo Sepúlveda Faúndez, conocido como el “Pintor del Maule”, quien presentó una selección de sus obras y realizó una mediación audiovisual sobre su trayectoria artística.

A través de fotografías y pinturas, Sepúlveda recorrió distintos momentos de su formación, desde sus primeros acercamientos al arte y sus estudios de Licenciatura en Artes en la Universidad de Concepción, hasta la construcción de un lenguaje propio marcado por la cultura popular chilena.

Su trabajo, que el propio artista define como una “cosmovisión folclórica chilena”, recoge escenas de la vida cotidiana, comidas, dichos, refranes, mitos, leyendas y distintas expresiones de la cultura popular.

“Lo que yo pinto son cosas chilenas, es la cosmovisión folclórica de las cosas que nosotros conocemos”, explicó durante la jornada. Para el artista, ese vínculo con elementos reconocibles de la vida cotidiana permite generar una relación directa con quienes se encuentran con sus obras.

Más allá de las obras expuestas, uno de los principales objetivos de las Mateadas Culturales fue generar un encuentro directo entre artistas y comunidades, trasladando parte de la programación de la Casa de la Cultura hasta las localidades más apartadas de Pelluhue.

Para Carmen García Salamanca, cantora campesina e intérprete de música popular campesina, esa dimensión fue especialmente significativa. “Lo encuentro muy valioso, porque la gente no tiene acceso a bajar a ver exposiciones, a participar, a cantar, a hacer talleres”, señaló, destacando además que durante el ciclo se generaron instancias participativas, como el taller realizado en una de las jornadas anteriores.

Su vínculo con la música comenzó desde pequeña: aprendió a tocar la armónica a los siete años y posteriormente incorporó la guitarra y el canto a su trayectoria. Durante las cuatro jornadas del proyecto compartió junto a la cantora Mila Bustos Durán, acompañando las exposiciones y conversaciones con cuecas y tonadas.

Para ambas, el recorrido por las localidades permitió comprobar el interés de las comunidades por contar con más espacios de este tipo. “Yo lo encontré muy lindo, emocionante todo esto”, comentó Mila Bustos, quien también manifestó su deseo de que este tipo de iniciativas puedan continuar y ampliarse.

La presidenta de la Junta de Vecinos de Canelillo, María Eugenia Estuardo, valoró especialmente que la actividad llegara hasta el sector rural. “Me pareció maravilloso porque es primera vez que traen algo de allá de la cultura, o que a través del municipio se acerca a nuestros sectores rurales”, señaló, agregando que para las comunidades resulta más complejo trasladar a sus adultos mayores y otros vecinos hasta Pelluhue.

La participación de la comunidad también se expresó en la propia dinámica de la mateada. Tras la presentación y la música, vecinas y vecinos compartieron pan amasado, longanizas a las brasas, tortillas de rescoldo, sopaipillas, calzones rotos y, por supuesto, los mates que dieron nombre y sentido a estos encuentros.

Así, cada jornada fue adquiriendo una dimensión propia, donde la exposición artística funcionó como punto de partida para la conversación, la música y la convivencia entre quienes habitan cada localidad.

La jornada en Canelillo cerró un recorrido que durante cuatro fechas llevó a distintos sectores de Pelluhue el trabajo de cuatro artistas visuales: Paulo Gálvez Sotelo, Daniel Sepúlveda, Fernanda Plasticina y Leonardo Sepúlveda Faúndez. Cada artista presentó su obra y desarrolló distintas formas de mediación con las comunidades, mientras las cantoras Carmen García Salamanca y Mila Bustos Durán acompañaron musicalmente el recorrido.

Para la alcaldesa de Pelluhue, María Luz Reyes Orellana, la iniciativa representa una oportunidad para acercar la programación cultural a las comunidades que se encuentran más alejadas del centro.

“Este proyecto acerca la cultura a las comunidades más apartadas de la comuna, llevando actividades y exposiciones a vecinos que muchas veces, por la distancia, no pueden asistir a la Casa de la Cultura”.

En la misma línea, Carolina Zurita, encargada de la Casa de la Cultura de Pelluhue y organizadora de la iniciativa, destaca que el proyecto permitió abordar uno de los principales desafíos para el trabajo cultural municipal: generar participación en las localidades más alejadas.

Las Mateadas Culturales fueron impulsadas por la Casa de la Cultura de Pelluhue, a través de la Municipalidad de Pelluhue, y contaron con el financiamiento del Gobierno Regional del Maule, a través de la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, en el marco de Maule Elige Cultura. El proyecto buscó descentralizar el acceso a la programación cultural y fortalecer el vínculo entre artistas, comunidades y territorios.

Con su última jornada en Canelillo, el proyecto termina su recorrido, pero deja también una pregunta abierta para las comunidades: qué posibilidades existen cuando la cultura no espera que las personas lleguen hasta sus espacios, sino que sale a encontrarlas allí donde viven.