La dramaturga del Maule forma parte de la colección editorial que reúne ocho escrituras escénicas contemporáneas de distintos territorios de Chile. Su obra Agua Turbia, atravesada por la sequía, la pérdida y las tensiones medioambientales, integra uno de los dos volúmenes que serán presentados este 26 y 27 de agosto en Santiago y Valparaíso.

Ocho dramaturgias contemporáneas, dos volúmenes y autorías provenientes de distintos puntos de Chile componen Poéticas del Territorio, la nueva colección editorial de la Fundación Escenas en Contextos, que busca abrir un espacio permanente para la publicación y circulación de nuevas escrituras escénicas con mirada territorial.
Entre estas voces se encuentra la de Constanza Zúñiga Ruiz, dramaturga del Maule, cuya obra Agua Turbia forma parte de esta primera publicación. La colección propone comprender la dramaturgia como un archivo vivo, capaz de registrar las transformaciones sociales, políticas y ambientales del presente.
Poéticas del Territorio será presentada en dos encuentros abiertos al público: el miércoles 26 de agosto, a las 18:30 horas, en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) de Santiago, y el jueves 27 de agosto, a la misma hora, en el Parque Cultural de Valparaíso. Ambas jornadas reunirán a autoras, autores, agentes culturales y comunidades lectoras en torno a la dramaturgia contemporánea.
Los dos volúmenes iniciales reúnen textos de Juan Pablo Fuentes, Cristian Cristino, Camilo Rojas, Claudia Kennedy, José Antonio Luer, Camila Bustos, Constanza Zúñiga Ruiz y Cristóbal Valenzuela, obras ganadoras y reconocidas en las versiones 2023 y 2024 del certamen Poéticas del Territorio.
El proyecto es financiado por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, Convocatoria 2026 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio., y editado por Oxímoron Ediciones, con un tiraje de 500 ejemplares por volumen.
Agua Turbia: un texto nacido de la sequía y la pérdida

Para Constanza, ser parte de esta colección es motivo de orgullo y también de sorpresa. Cuenta que escribió Agua Turbia sin grandes pretensiones, con la intención inicial de montar la obra con los recursos que estuvieran disponibles. Que el texto haya llegado a otras personas y las haya conmovido, dice, le confirma que todo el proceso valió la pena.
La obra habla de la pérdida, pero también tiene un fuerte componente existencial. Fue escrita durante un período particularmente difícil de su vida, en el que distintas experiencias personales terminaron dialogando con los temas que atravesaban la creación.
¿Qué significa para ti ser parte de Poéticas del Territorio y que tu escritura forme parte de esta publicación que reúne a dramaturgas y dramaturgos de distintos territorios de Chile?
Es un honor, un orgullo, porque hay gente muy seca, tanto las y los dramaturgos como los jurados que leyeron la obra y el equipo que está detrás de Poéticas del Territorio. La obra fue escrita con harta humildad, con cero pretensiones, con cero expectativas. La intención era escribir y montar la obra con los recursos que hubiera.
Me han escrito algunas personas que han leído el texto y saber que ese texto ha conmovido a tantas personas me conmueve muchísimo. Me da esa sensación de que valió la pena. El texto, el tiempo y las palabras que están contenidas fueron pensadas desde esa misma conmoción, desde esa misma nostalgia de la pérdida.
Es un texto que habla de la pérdida, pero también es un texto muy existencial, que fue escrito en una etapa muy existencial y deprimida de mi vida. Entonces, pura felicidad y gratitud a la vida.

¿De qué manera este territorio —sus paisajes, historias, formas de vida, tensiones o memorias— aparece en tu escritura y particularmente en la obra que forma parte de este libro?
Aparece en todo momento. Es una obra que conecta con el paisaje del Maule, con la sequía, los animales, la cordillera, el frío, las lluvias intensas, el campo, con el silencio, el abandono, la desesperanza.
La obra comenzó a pensarse como idea junto a Camila Ortiz, actriz de La Provinciana Inquieta, en un contexto de Talca donde se estaba desbordando todo. En 2023, el río Claro se desbordó, las casas se inundaron y a nosotras siempre nos han interesado las temáticas medioambientales y cómo nos organizamos socialmente a través del extractivismo, de la apropiación, etcétera.
A propósito de esa situación comenzamos a crear la historia de una mujer, una madre que vive en un pueblo al que le falta agua. Es decir, hicimos el proceso inverso: en vez de un pueblo donde llueve mucho, es un pueblo donde no llueve nada.
Yo estaba en una etapa bien triste de mi vida, no podía llorar. Estuve con psicóloga y psiquiatra y fue la primera vez en mi vida que me sentía así, tan seca de lágrimas y, a la vez, tan triste, tan existencial. En paralelo, tuve problemas con las cañerías de mi casa, no tuve agua por varios días y me fui donde mis papás, que tampoco tienen agua en su casa porque se abastecen de camión aljibe.
Entonces, el agua, la lluvia y la depresión empezaron a resonar en todos lados.

¿Cómo llegaste a la dramaturgia y cómo ha sido tu recorrido dentro de las artes escénicas? Has desarrollado tu trabajo también junto a distintas compañías: ¿qué experiencias o proyectos han sido importantes en la construcción de tu trayectoria como creadora?
De chica siempre me gustó escribir, en la micro, en la calle o a veces en la mente. Pensaba, y sigo pensando, que no era necesario escribir con papel y lápiz, sino que escribía en mi mente y lo sigo haciendo.
Pero tampoco es que me haya dedicado cien por ciento a escribir o cien por ciento a la dramaturgia. Llegué a escribir teatro por necesidad, porque había historias o temáticas que no encontraba, y ahí fue cuando empecé a interesarme por la dramaturgia.
No he escrito tantas obras y tampoco me digo a mí misma que tengo que escribir una obra anual, o que tengo que escribir cada dos años. No. Quizá esta sea la última obra que escriba, o quizá no. No sé. No quiero saber eso. Solo lo hago porque me nace.
Hay una instancia de formación que significó mucho para mí, que fue la residencia DramaSur, desarrollada en Pingueral, gestada y producida por Carolina Jara Montecinos, dramaturga de Concepción. Fue increíble poder estar dos semanas en una casa al frente de la playa y escribir con otros residentes del sur de Chile y con profesores y profesoras realmente lujosos. Ahí me interioricé en la técnica y se me hizo un poco más fácil conducir las historias.
Entiendo que Agua Turbia se estrenó. ¿Qué nos puedes contar de esta obra, de su proceso de creación y de cómo fue verla finalmente llegar al escenario? ¿Qué ha significado para ti este proyecto dentro de tu recorrido teatral?
Para mí es una de las obras que más amor y cariño le tengo. La puesta en escena se hizo con mucho amor, con mucha convicción, recursos nuestros y muchas rifas y fiestas y mucho newen y mucha paciencia, jaja.
Primero, la idea partió como una inquietud mía y de Camila Ortiz. Nos juntamos un par de veces, aunamos ideas, intenciones, conflictos e intereses y, después de eso, yo me encerré a desarrollar la dramaturgia y se la iba compartiendo a la Cami.
Luego se une Yaz Valenzuela, a quien le encantó la idea, y empezamos a pulsar las tres la creación. Llamamos a Rodrigo Calderón para ver si quería y le interesaba dirigir y aceptó. Siempre captó la poesía que tiene la obra y el elenco también fue un tremendo lujo: las actrices que dan vida y fuerza a cada personaje.
Luego se sumó Camila Guerra en la producción conmigo, la Javi Canales en diseño, la Vale Soto y Alexia como actrices, Pepe y Choto en técnica. Nadie estaba interesado en ganar plata; fue una sinergia de energías pulsando para montar la obra.
No postulamos a ningún Fondart de creación. Siempre fue a pulso y con harto esfuerzo. Muchos teatros nos cerraron las puertas para presentar la obra, a muchos no les interesó y todo bien, pero encuentro que la falta de apoyo a compañías regionales es heavy.
Este año, sin embargo, ha sido increíble. Primero, porque salió la edición de la editorial Oxímoron, que editará Agua Turbia junto a otras dramaturgias regionales. Nunca pensé que un libro o una dramaturgia mía iba a ser publicada; tampoco lo busqué. Entonces ha sido increíble.
Y, segundo, porque con La Provinciana Inquieta nos adjudicamos para noviembre el Fondart de circulación internacional a Brasil con Agua Turbia. Iremos a las costas de São Paulo a presentar nuestro trabajo y ha sido todo muy intenso y rápido.
Como decía, nos han cerrado las puertas en muchos teatros. No sabemos si es porque la temática es muy fuerte, o porque la palabra “desaparición forzada” da miedo, o porque buscan otro tipo de teatro, o porque no están ni ahí con las compañías regionales. Pero, sin duda, el aguante de toda la compañía detrás de estos logros ha sido lo más importante.

Más allá de Poéticas del Territorio y Agua Turbia, ¿en qué estás trabajando actualmente? ¿Qué proyectos, obras o procesos creativos tienes en desarrollo y qué viene para ti durante los próximos meses?
Actualmente estamos trabajando en la gira que se viene para Brasil y también viendo otras posibilidades de girar con Agua Turbia por otros territorios.
Ahora me encuentro investigando y escribiendo otra obra de teatro junto a La Provinciana Inquieta. Una obra de la misma línea que Agua Turbia, que habla sobre desapariciones, sequía y extractivismo, pero con un lenguaje un poquito más tirado a la ciencia ficción y un poquito más al humor negro.
Estoy investigando a los ovnis. Tenemos una región con harto avistamiento y ahí es donde empecé a indagar. Ha estado súper entretenido el proceso creativo. Es una investigación que comencé en un diplomado de dramaturgia que hice el año pasado y ahora está tomando más forma. Y la he pasado increíble.
También estoy pulsando otras cositas interesantes con otros dramaturgos regionales. Este país, lamentablemente, da mucho material para crear y para sentir y pensar. Son muchas las emociones que una va sintiendo con todo lo que va sucediendo. Entonces, mientras exista esa rabia, resentimiento, pena y sensibilidad ante cosas que no pueden ser desapercibidas, siempre estarán esas ganas de quemarlo todo y de escribir y sentir de todo.
Sobre Poéticas del Territorio
Creada por la Fundación Escenas en Contextos y editada por Oxímoron Ediciones, la colección tendrá un tiraje de 500 ejemplares por volumen. Más que una publicación, el proyecto propone comprender la dramaturgia como un archivo vivo, capaz de registrar las transformaciones sociales, políticas y ambientales que atraviesan el presente.
Las obras reunidas construyen una cartografía diversa de las realidades del país, abordando problemáticas como la crisis climática, las desigualdades territoriales, las migraciones, la violencia institucional, la ruralidad, las identidades disidentes y las tensiones entre centro y periferia. Más información en Instagram: @escenas_en_contextos
