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Maulinxs por el Mundo

Galla Negra, desde Hualañé hasta Leipzig con el arte textil maulino

por Carola Castro

En un mundo donde la moda rápida y las tendencias pasajeras dominan, Melisa Gallardo apuesta por algo distinto: transformar, resignificar y crear desde lo que otros descartan. Creadora de Galla Negra, una marca que nació en el corazón del Maule, en la comuna de Hualañé, y que hoy se expande por Alemania. Melisa convierte el upcycling en un acto de resistencia artística ante el declive ecológico que hoy afecta a los ecosistemas como el Desierto de Atacama en Chile.

Su historia es la de una joven que iba luego del colegio a vitrinear ropa usada, una actriz que buscó libertad en el vestuario y una artista neurodivergente que encontró en la costura un espacio seguro para expresarse. Entre telas y colores, atravesando distintos territorios, hablamos con Melisa sobre el poder de la transformación, la creatividad, la comunidad y del atreverse a ser distinta. En esta conversación íntima, nos comparte su camino, sus desafíos y sus sueños: seguir inspirando a otros y creando mundos donde la ropa no se tira, sino que  sigue contando historias.

@membrana.fotostudio (2025)

Para quienes aún no conocen tu trabajo, Melisa, ¿cómo describirías tu camino creativo? Desde tus primeras exploraciones, pasando por el teatro, hasta llegar al arte textil. ¿Qué elementos sientes que han marcado tu identidad?

Es una pregunta difícil, porque es un proceso de toda la vida. El teatro fue más bien un paréntesis dentro de una relación muy larga que tengo con la moda. Desde niña, vestirme fue una forma importante de expresión y uno de mis principales espacios de libertad. Siempre fui muy independiente con mi ropa, tenía preferencias claras y jugaba mucho con el vestir. Desde pequeña usé ropa usada y aprendí a modificarla para que calzara conmigo, cuando todo a mi alrededor era rígido.. A los 14 años mi mamá me regaló mi primera máquina de coser porque me veía cosiendo a mano, y ahí empezó algo que en ese momento no entendía como un camino profesional. 

Cuando hablas de ropa usada, ¿era principalmente ropa familiar o ya de tiendas de segunda mano? 

Principalmente de tiendas de ropa usada, sobre todo cuando me fui a estudiar a Curicó. Ahí descubrí ese mundo: después del colegio siempre iba a recorrerlas y fue “La Meca” para mí. Antes me pasaba que iba al mall y no me gustaba nada; sentía que todo era igual, sin identidad, y además lo que me gustaba siempre era muy caro. Ahí también aparece un tema de clase, de tener que buscar otras estrategias para vestirse.

Mi mamá, además, paralelamente a su trabajo como profesora, vendía ropa. Matuteaba: iba a Patronato a comprar y luego vendía en Hualañé. Yo la acompañaba muchas veces y, aun así, tampoco me sentía representada por esa ropa. Fue entonces cuando la ropa usada se volvió mi lugar. Además, muy temprano me di cuenta de que la calidad de los textiles antiguos era muchísimo mejor que la de la ropa actual, y eso fue clave para mí.

@artmann_lukas_ (2025)

A pesar de que la moda siempre fue uno de mis intereses más profundos, nunca la pensé como una alternativa de carrera. Me encantaban programas como Project Runway, los veía todo el tiempo, pero lo sentía lejano, como algo imposible. Nunca pensé que eso pudiera ser una opción real para mí. En ese momento el teatro aparecía como una alternativa más real: me ofrecía una vida más libre, lejos de un trabajo de oficina, y por eso decidí estudiar actuación. Sentía que ahí podía expresarme, aunque con el tiempo me di cuenta de que ese camino no terminaba de acomodarme del todo.

¿Y alcanzaste a dedicarte un tiempo al teatro?

Sí, hice de todo: actué, produje, hice clases de teatro en colegios. Le dediqué algunos años, pero sentía que no me hallaba. Hoy entiendo que tenía que ver con ritmos de trabajo muy colectivos, competitivos y con formas que no se ajustaban a mí. Sentí que no podía ni quería competir en ese sistema, así que decidí volver al Maule, a Hualañé, a mis raíces.

¿Entonces es ahí donde nace “Galla Negra”?

Sí. De vuelta en la casa de mis abuelos encontré una antigua máquina de coser a pedal que usaba mi abuela Ahí decidí emprender, vender ropa usada transformada, lo que en ese tiempo llamábamos “ropa customizada”, antes de que habláramos de upcycling. Ese fue el inicio de Galla Negra y de un proceso de aprendizaje muy profundo, desde el error, desde la práctica y sin presión externa. Me di cuenta de que, a diferencia del teatro, aquí dependo solo de mis manos. Puedo crear todo el tiempo, y eso me hizo mucho sentido.

@das_matias (2025)

¿Y de dónde surge el nombre de tu sello o marca Galla Negra?

Ponerle nombre fue difícil, y aún lo cuestiono a veces, pero ya tomó vuelo. Surge de la imagen de un gallo completamente negro, el animal más pigmentado del mundo, que encontré muy hermoso. También se conecta con muchas cosas personales: mi apellido Gallardo, mi signo chino que es gallo, y el patrón textil “pata de gallo”, que aparece en el logo. Todo se fue uniendo y así nació Galla Negra.

Entonces Galla Negra nace en el Maule.

Sí, nace en Hualañé, en el Maule, el año 2017. Ese territorio es la raíz del proyecto y sigue siendo fundamental para su identidad. Me vine todo ese verano y luego, en marzo, regresé a Santiago, donde arrendé un taller para seguir trabajando. Fue una etapa muy difícil: hace ocho años el upcycling no tenía el espacio que tiene hoy en Chile. No existía esta escena de marcas, colectivos, fundaciones ni fashion shows de moda sustentable. Sentía que no había mucho lugar para mí y, por razones personales y creativas, decidí migrar.

@noajjjjjjjj (2023)

Ahí fue cuando decidiste viajar para vivir en Alemania.

Sí, me fui a Alemania junto a mi hermano.

Fue un proyecto de hermanos. ¿Cómo fue tomar esa decisión conjunta?

Fue una decisión consciente y compartida. Él tenía muchas ganas, pero no se atrevía y en una conversación nos dimos cuenta de que ambos queríamos lo mismo. Decidimos hacerlo juntos y apoyarnos. Tenemos habilidades distintas, así que nos complementamos muy bien; incluso vivimos juntos allá durante tres años.

Al comienzo fue duro. Como muchos migrantes latinoamericanos, trabajé en limpieza. Pero para mí crear es una forma de autorregulación, así que lo primero que hice fue conseguir una máquina de coser. Empecé a crear ropa en mi pieza y luego comencé a vender en una tienda llamada Sleeve Plus Plus, un espacio de discos, ropa usada y diseño de autor que reúne distintas marcas independientes que fueron muy bacanes conmigo.

¿Y eso fue más o menos al primer año? ¿En qué momento, en términos de tiempo, ocurrió esto?

Llegué en 2019 y empecé a vender en la tienda en 2020. Al principio fue de manera informal, porque aún no tenía mi situación migratoria regularizada. Ellos fueron grandes aliados: estuve unos tres años vendiendo sin boletas y ese apoyo fue clave. En Alemania Galla Negra creció mucho; al comienzo solo quería embellecer la ropa, pero después el proyecto se expandió. Empecé a hacer vestuario para artes escénicas, y eso fue muy significativo para mí, porque pude unir dos mundos: el teatro y el vestuario. Volví al teatro desde un lugar que me acomoda mucho más y que ya no me resulta traumático, finalmente el upcycling me devolvió lo que el teatro no pudo: libertad para crear sin depender de nadie.

Claro, porque el teatro igual entrega herramientas sobre vestuario, telas, colores, ¿o no necesariamente?

En teoría sí, pero en la práctica, al menos donde estudié, en la Católica, el vestuario no era una prioridad. Siempre quedaba al final. De hecho, una vez me ofrecí para diseñar vestuario para una obra de un amigo y terminé renunciando porque no me sentí capaz. Y mira las vueltas de la vida: sí era capaz, solo que aún no lo sabía.

@cathyna_de_lour (2022)
Las vueltas de la vida, totalmente. Ahora pensando en todos esos desplazamientos territoriales —Hualañé, Curicó, Santiago, Alemania— ¿Qué crees que se fue moviendo dentro de ti? ¿Cómo influyeron esos cambios en tu forma de crear y de mirarte?

Siento que soy quien soy hoy gracias a esa migración. Una de las razones por las que me fui fue porque no sabía quién era, no me hallaba. Necesitaba distancia para tener espacio y tiempo de introspección. Estar tan cerca del propio territorio a veces hace difícil verse con claridad: están los patrones, los traumas, las miradas de otros que te condicionan. Irme fue una forma de empezar de cero, sin expectativas ajenas. En parte, migré para poder encontrarme sin los prejuicios del territorio que me vio crecer. Estando lejos pude entender mejor mis dificultades y, a partir de eso, llegó mi diagnóstico. Quizás habría pasado también en Chile, pero siento que afuera fue más rápido, más claro.

Para quienes leen la revista, ¿qué significa para ti ser una artista neurodivergente? ¿Cómo se entrelaza esa forma particular de sentir y percibir el mundo con tu manera de crear?


Creo que muchos artistas somos neurodivergentes, lo cual, entre otras cosas significa sentir el mundo con otra intensidad. En mi caso, mi arte se expresa sobre todo como una hipersensibilidad, entonces la creación funciona para mí como un mecanismo de autorregulación y también de expresión; muchas veces me resulta más fácil decir cosas a través del arte que con palabras. Soy una persona elocuente y eso hizo que mi discapacidad pasara inadvertida durante mucho tiempo: como “hablaba bien”, se asumía que todo estaba bien. Mi perfil sensorial es clave en mi trabajo. Soy muy buscadora de color, y eso define cómo me relaciono con los textiles y con el espacio. Mi taller está lleno de color porque lo necesito así para crear.

Me acordé de ese video en tu instagram donde ordenabas todo antes de ponerte a crear. Creo que muchas personas necesitamos cierto orden para empezar, pero en tu caso parece muy ligado a lo visual y al color.

Sí, todo esto está muy ligado a mi neurodivergencia. Entender mi propio mecanismo creativo fue clave. Siempre me preguntan en qué me inspiro y, honestamente, mi mayor inspiración son los materiales. Cuando hay caos no puedo crear, pero al ordenar, clasificar y agrupar por color o textura, las ideas aparecen solas.

Nunca dibujo ni parto de una idea previa. Mi proceso es intuitivo, libre, fluye con el material, las telas me hablan antes que las ideas. Eso mismo es lo que enseño en mis clases: una costura sin miedo. Muchas personas creen que coser es difícil por las reglas y los patrones, pero para mí se trata más de escuchar la prenda. Al final, lo único realmente importante es que la ropa no se rompa; todo lo demás son decisiones estéticas. Aprender haciendo, equivocándose, y desde ahí empoderarse. Por eso pongo especial énfasis en personas neurodivergentes, y de ahí nació el taller de Neurodivergent Upcycling.

@lolo_gibert (2018)

Sí, me encantó. Además, fuiste mostrando el proceso capítulo a capítulo.

La idea es entregar una herramienta que sea de autoexpresión y empoderamiento, pero también una posibilidad económica para quienes quieran monetizarlo. Yo, siendo neurodivergente, entiendo lo que se siente, así que me enfoco en crear espacios cómodos, con las adaptaciones necesarias y una conciencia real sobre la neurodivergencia. Eso es lo que quiero aportar desde mi trabajo.

Es muy bonito cómo tu proceso artístico y personal se transforma también en enseñanza. Partiste desde la autoformación, desde tu familia y hoy lo llevas a un lugar creativo y formativo muy potente y atrevido.

Sí, todo se conecta. Mi vida inspira directamente lo que hago. Me gusta mucho la fantasía, el cine, crear mundos que se salgan de lo cotidiano. Siempre intento contar historias a través de la ropa, cosas que no son para todos los gustos, más bien para quienes buscan algo distinto. Por eso muchas personas reconocen mi trabajo y dicen “esto es Galla Negra”.

Y estando en Leipzig, ¿has encontrado afinidades o diferencias culturales con Chile? ¿Sientes que ese entorno es más abierto, más cercano a ese mundo que estabas buscando?

 Allá no sentí el mismo prejuicio que enfrentaba en Chile. Pude decidir quién era, sentirme más libre para crear. Obviamente existen otros prejuicios, como el racismo, pero aun así me sentí mucho más acogida. Además, no soy alguien que salga a buscar oportunidades; más bien dejo que las cosas lleguen. Y en Alemania fue así: la gente me contactó, me propuso colaboraciones, proyectos, ideas. Todo se fue dando de manera muy orgánica.

Claro, y en términos de diferencias culturales, ¿Qué te ha resultado más interesante para crear desde ahí?

Allá se valora mucho más el diseño de autor. La gente está dispuesta a pagar por él, y eso motiva muchísimo porque sientes que existe una demanda real. Ese espacio para crear está dado. Y lo bonito es que ahora siento que algo parecido empieza a pasar en Chile, lo que también me motiva a volver. Hoy ya no resulta tan extraño vestirse distinto o construir un estilo propio.

Sí, es curioso. Hay muchos videos de personas que visitan Chile y comentan que la forma de vestir es distinta al resto de Latinoamérica, como más europea.

Sí, creo que tiene mucho que ver con internet y con cómo funcionan las tendencias. Chile es bastante capitalista en ese sentido, entonces la gente se deja llevar más por tendencias. Pero también existe una estética local muy potente, especialmente en lugares como el Maule, lo rural, lo territorial. Eso inevitablemente aparece en mi trabajo.

@image.lust y modelo @novirnovirnovir (2024)

En el ámbito de lo local también hay una estética muy potente, especialmente en lugares como el Maule donde habita fuertemente el contraste con lo rural ¿Sientes que esa estética local se refleja en tu arte textil y en el upcycling?

 En mi estilo personal, totalmente. Soy muy ecléctica: hay algo de bruja, de colegiala, de vaquera. Lo rural es uno de mis pilares: el sombrero, la bota, la chaqueta de cuero. Eso me identifica mucho. Pero a nivel artístico, creo que mi trabajo opera más desde la oposición. Mis diseños no necesariamente son algo que usaría el habitante común de la zona  y está bien que así sea.

Claro, no es precisamente el vestuario del ciudadano de a pie.

Aquí la gente se viste igual: señoras como señoras, huasos como huasos, jóvenes como jóvenes. Destacar cuesta, sobre todo en un pueblo chico donde te comentan, se ríen o incluso pueden ser violentos. Hualañé es muy conservador, machista y homofóbico.

Sí, el campo maulino tiene mucho de eso.

Es real. Ser de acá influye más en mí como persona que en mi arte. Me gusta el contacto con la naturaleza, la tranquilidad, el sentido de comunidad: todos se saludan, saben quién se casa o muere. Eso lo extraño. Aunque critico los valores conservadores, acá me siento más integrada. La gente me quiere, me trata mejor. Allá me ven con miedo o rechazo. Vivo en mi burbuja: casa, amigos, taller. Salgo poco, cuido mi energía por mi autismo. Mi lugar seguro es mi casa, conectada por internet con Chile y el mundo.

A veces siento que vivo en un “no lugar”: podría estar en cualquier parte, lo que hago acá podría hacerlo en cualquier lado.

No cambiaría mucho la situación si te cambias de territorio, finalmente. ¿Dices tú?

O sea, sí o sí cambiaría, pero acá.

@koopslisa (2024)


Claro, tienes tu forma de enfrentarte al mundo del trabajo en cualquier parte.

Sí. Igual estaría en mi taller creando, pero acá tengo otros privilegios: mi familia cerca, apoyo y sentido de comunidad. Eso lo valoro y quiero que sea parte de mi siguiente etapa como artista: enseñar y trabajar con la comunidad. Ya estoy pensando en talleres con señoras, en colegios; mis tías tienen grupos de costura y quiero sumarme.

Melisa ¿Y cómo ves el Maule y estos colectivos que están surgiendo, tanto de artistas como de comunidad? Por ejemplo, en Talca hay un colectivo textil fuerte, algunos de ellos han participado en experiencias internacionales. ¿Has sentido esa energía desde allá?

Sí, incluso desde la distancia. El grupo de Talca hizo un fashion show el año pasado. También conozco diseñadores de upcycling en Rauco, como morir.cl, hacen cosas increíbles. Les compré un pantalón hace dos años y eso me abrió la posibilidad: alguien del Maule, como yo, creando desde su taller y vendiendo online. Me hace sentir menos sola. Cada vez hay más gente creando y eso me entusiasma. Cuando vuelva, quiero conectarme con colectivos en Talca, con estos chicos en Rauco y seguro hay más. Juntos podemos postular a fondos y crear proyectos; en grupo es mucho más fácil.

Sí, este año Duso fue a Nueva York a presentar su colección.

¿Quién?

Duso, artista textil del Maule. Es de Constitución y se mudó a Talca, donde encontró un nicho en el arte textil. Hubo como un boom: varios artistas textiles y fotógrafos empezaron a colaborar, mostrando el Maule en fotos increíbles. Yo lo encuentro hermoso, se están abriendo varios espacios de colaboración.

@gallanegra (2025)

Me inspira la gente, la naturaleza. En Hualañé hay conflicto con la industria forestal: plantaciones que destruyen el paisaje. Me atrae esa “belleza horrible” y cómo la gente reutiliza esos espacios para deportes, como ciclismo. Me gusta reivindicar eso: convertir lo que parece basura en algo hermoso. Aunque odio los pinos, me entusiasma el contraste.

Sí, es un temazo muy grande.  Y es muy interesante cómo se unen el supra reciclaje y el arte textil, son una mezcla necesaria a nivel ecológico.

Sí, el upcycling en Chile está potente, sobre todo tras visibilizar los vertederos ilegales en Atacama. Todo se conecta; era inevitable este boom del upcycling.

Además, la ropa americana en Chile es muy barata, a diferencia de Europa, que a veces es más costosa.

Claro. Cerca de San Javier, en Bobadilla, hay un galpón llamado Punto Fashion, que es enorme casi como “piscinas” de ropa. Me encantaba ir, sumergirme entre montones de prendas. Es una experiencia única.

Sí, la ropa usada en Chile es increíble. Para ir cerrando esta entrevista: ¿qué sueños artísticos tienes para Galla Negra?

Mi sueño es volver a Chile y seguir creando como en Alemania: colaborar, enseñar, hacer vestuario y piezas únicas. Encontrar equilibrio entre ser artista y adulto funcional, vivir de lo que hago y sentirme valorada. Quiero traer la magia de Galla Negra al Maule, ser un motor creativo e inspirar: que la gente exprese su identidad sin miedo, que otras personas como yo, se atrevan.

Desde ese lugar de inspiración, ¿Qué mensaje darías a personas neurodivergentes que quieren iniciar en el arte textil o el upcycling?

Que se atrevan. No tienen que seguir reglas ni encajar: pueden crear su propio sistema. Con el tiempo uno se conoce, recibe ayuda y se empodera. El dolor puede transformarse en fuerza. Atrévanse a hacer lo que les apasiona, sin miedo, porque nada malo va a pasar.

Dense valor, porque nadie más lo hará. A veces la gente no entiende lo que hacemos, pero hay que creerse el cuento. Aunque tengamos dificultades, también tenemos talentos únicos, otra sensibilidad y forma de ver el mundo. Eso hay que capitalizarlo.

Muchas gracias por compartir tu experiencia y tus sueños. ¡Que todo se cumpla y sigamos en contacto!

Archivo personal @GallaNegra