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Ilustradorxs del Maule: Gis Ovanqui, la ilustradora detrás de Hola Gis

por Felipe Verdugo

Valparaíso, Constitución, Molina. Murales, pinturas, ilustración. Gis, retratos, mujeres, política: Gis.

Gis Ovanqui nació en Valparaíso, Playa Ancha, la tierra de los murales, de los grafitis, de los pasadizos estrechos que se encargan de ornamentar en las alturas lo que el mar y el puerto ya logran en la superficie. Gis recuerda colores, colores en el Cementerio de Playa Ancha, en el Estadio Alejo Barrios, en las colinas y callejones que bajaba junto a sus primos. Una ciudad arcoíris (como replica el incansable clásico), que ensalza las sensibilidades de quienes sienten un relación estrecha con el arte.

En 2011, por razones familiares, arribó a Constitución, a la perla del Maule, con menos murales, sin tantas cumbres como Valparaíso, pero de paisajes y personas que serían cruciales.

— Mi familia había ido primero allá, yo fui a visitarlos y me quedé allá. Conocí amigos, una pareja y me quedé. Veo a Constitución como el inicio de este camino de gestión cultural comunitaria. Me permitió abrirme caminos dentro de la Región del Maule.

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La fachada es un paisaje fastuoso pintado por la artista maulina Púrpura. Colibríes, montañas, lagos, rocas, la cordillera misma. “Casa de la cultura comunitaria Kechu Rewe”, escribe en letras azules.

Gis viste con un traje negro y un pañuelo rojo. Abre la puerta de la entrada. Cuadros en las paredes, paisajes, rostros. Son de un artista linarense, dice Gis, “van cambiando regularmente”. Se oye también un canto en masa, que proviene de “Caléndula”, la primera sala del centro cultural. Es un canto suave, emotivo. Pertenece al coro de adultos mayores que se reúne aquí todos los jueves.

Este espacio, ubicado a metros de la Plaza de Armas de Molina, se arrienda desde el año 2023. Es uno de los principales logros de Gis, el arte aquí brota como en terreno fértil, basta entrar, basta avanzar por el pasillo, basta oír.

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Gis anhelaba estudiar alguna disciplina en la que fuese posible dibujar. No importaba su nombre formal, si era artes o diseño gráfico no era relevante; dibujar, solo dibujar. Así mismo se dijo algún día Kafka, cuando quería estudiar literatura: escribir solo escribir. O García Márquez, o Eduard Manet. Como a ellos, no le fue posible, no se lo permitieron. En 2016 entró a estudiar en un instituto de Rancagua Medicina Oriental. Las agujas de acupuntura, la espiritualidad, fueron antes que los lápices y paletas de colores. Allí estuvo los cinco años programados, pero decidió no realizar sus exámenes finales.

— Eso igual me ayudó a abrir la mirada. Ver desde la mirada oriental me llevó a bajar revoluciones, a verme a mí misma desde otro punto de vista.

Este proceso cedió a la crisis, a los pesares, cuestionamientos, el sueño de pintar, de ser ilustradora, de nacer en Gis, era consistente. Inició una terapia psicológica.

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En un espacio contiguo se realizan exposiciones de cuadros; también las reuniones de los cantores, de las guitarras. Está ambientado por una chimenea, por cuadros, por dos asientos. Por la construcción de madera evoca un hogar de antaño, rural. Aquí Gis, en 2024 realizó su exposición de nombre “Mujeres ilustradas por Hola Gis”.

Más adentro está la cocina (Sala Maqui). Dos socias del centro bordan sobre la mesa una tela que se utilizará para uno de los nuevos espacios que se está habilitando en la casa, una sala de masajes. “Aquí ocurre la magia”, dice Gis. Detrás de ellas hay torres de libros que hace poco fueron donados.

“Nos estamos preparando para lo del SernamEG (Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género)”, dice Maira.

— Con SernamEG estamos realizando capacitaciones en conjunto para certificarnos como un lugar seguro para mujeres y disidencias. Prontamente se vienen actividades con ellos.

Al salir, se encuentra la “Coipoteca”, una pequeña biblioteca que se divide en literatura de infancia y adolescencia. Títulos de la editorial Ercilla, Zigzag. Autores como José Saramago, García Márquez. Libros clásicos. Existe un equipo que se encarga de ordenarlos. El propósito es organizar un sistema de préstamos.

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En enero de 2020, en Constitución, se agitó el espíritu creativo, y el arte que realizaba en su tablet o en sus libretas, lo llevó un formato mayor. Pintó los baños de un restaurant con figuras marinas que se expandían por las paredes, que cedían a las formas, que unían el arte con lo convencional.

—El lugar era poco convencional, fue un desafío. La gente se iba a sacar fotos y eso ya le daba otro sentido. Otro desafío es que yo tengo una paleta súper acotada de colores, y aquí debí expandirme. En mis publicaciones más nuevas uso, por ejemplo, beige, negro, blanco y rosado, nada más, y  a veces le pongo un poco de rojo.

También se agitó en Gis una visión de cambio, de transformar la realidad local desde las herramientas de arte y la cultura. Fundó junto a su amiga Daniela Gutiérrez “Paralelocultura”, una agrupación que en sus redes sociales se definía como un “colectivo que busca promover el arte y la cultura mediante la creación de redes, organización de actividades y generando visibilidad de las expresiones artísticas”.

Gis recuerda la noche de literatura bohemia, en que se reunieron poetas, raperos, cantores, todos representantes de la narración oral. Recuerda también las intervenciones en colegios, con obras de teatro enfocadas en la salud mental.

Toda esta labor y conexión que realizaron con redes culturales del Maule, les permitió ser parte, en el año 2022, del Quinto Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria en Perú.

—Fue bien bonito encontrar que tenemos una historia bien similar pero contada de distintas voces latinoamericanas. Ver cómo funcionaban estas agrupaciones fue llenarse de ese conocimiento para llegar acá con más fuerza a crear.

Paralelocultura terminó sus labores en el año 2023.

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Ilustraciones de virales chilenos. Ilustraciones de personajes de películas. Ilustraciones de mujeres. Esta es la galería de arte que expone en su Instagram “Hola Gis”. Colores Beige, blancos, rojos. Detalles mínimos. Posición política, social. Todas obras que Gis logró desde una formación autodidacta.

Su favorita es la ilustración de Sinéad O´Connor por el detalle de su cabello, por su incursión en el blanco y negro, por lo que le representa la artista.

—La encuentro muy admirable, fue muy criticada en su tiempo. (…). La pinté pelito a pelito, eso es lo bueno del trabajo digital, que puedo ir agrandando la imagen.

En otras aparece Cecilia sonriente, en otra Gladys Marín, Luisa Toledo, María Luisa Bombal. Escondido entre estas figuras femeninas, el cantante español Sandro, todo de blanco, cubierto por rosas negras.

Ilustrar mujeres es lo más cercano a mí. Tengo hermanas, tengo amigas a las que admiro. Personajes que son potentes, porque veo a una par. Cecilia, por ejemplo, es alguien muy potente para el tiempo que le tocó vivir. Patti Smith es una de mis máximas inspiraciones a día de hoy, dibuja, canta, escribe.

Los virales chilenos reflejan el momento exacto en que la frase hilarante brota. Gis las sube junto a la transcripción completa del video, todo a mano, en verso, como si se tratara de un poema, un gran poema de la cultura popular.

“Y más encima soy dialisá.¡Noo! No soy material de los…”

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Luego de Constitución, Molina. De costa a cordillera. Llegó a esta comuna porque su familia se encontraba aquí. Siguió ilustrando con más regularidad. Inició en su Instagram secciones semanales: Películas, mujeres, virales chilenos. Y desde lo cultural, bajo los mismos principios de Paralelocultura, se sumergió en el proyecto del Centro Comunitario Kechu Rewe, una casa de cultura fundada en 2023 por las agrupaciones Consejo Ecológico y El Cerrillano. Está última, a día de hoy, es presidida por Gis.

El trabajo en Kechu Rewe es constante, los miembros todos los lunes se reúnen para planificar y estructurar las actividades de la semana: el preuniversitario popular, las exposiciones, las intervenciones artísticas, los coros. En el año 2024 aquí se realizó por primera vez el festival de cine Felina. También se han llevado a cabo otras iniciativas como “Poesía a la luz de las velas”, “Taller de encuadernación”, “Artes visuales para personas mayores”, entre otras.

—Es una casa antigua, muy antigua, tiene varias piezas y un patio gigante, en que se hacen obras de teatro, música en vivo. En las piezas de adentro hay gente que va a hacer danza, charlas, coros. Tenemos salas de reuniones, una cocina y una sala de música para que ensayen.  

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Sala “Canelo”. Aquí se realizan las reuniones importantes. En las paredes hay carteles: “huelga feminista”; un cuadro de Alejandro González “Mono González”, histórico muralista chileno, reconocido por abordar temáticas relacionadas con los derechos humanos.

Gis lleva en su chaleca un pin de Sailor Moon y otro de Jeanette Jara. El de Sailor Moon por su afición el anime. Afición de infancia, responsable en parte de su interés por la ilustración. El de Jara se lo obsequiaron hace unos días en Santiago. Lo carga con orgullo, en ella ve una opción de cambio.

—Ahora que se viene nueva campaña presidencial ya estoy con varias ideas de hacer nuevas ilustraciones. El otro día hablaba con un amiga y le dije, quiero hacer una ilustración de Jara para hacer una polera, o stickers, y salir a pegarlos.

Esta incursión política no es nueva. En 2022, participó en la campaña del Apruebo, utilizando sus ilustraciones como herramienta de difusión. Si bien no obtuvieron la victoria esperada, su trabajo llamó la atención de la unidad de género del Frente Amplio (FA), quienes le propusieron hacer publicaciones que reivindicaran a figuras femeninas de distintas áreas. Con ellos trabaja hasta la actualidad.

—Una vez, una concejala de Lo Espejo vio mi trabajo y me pidió una ilustración de Michelle Bachelet. Se la regaló a ella. Tengo la foto de la presidenta con el cuadro. Pienso ahora publicarla, ya que hay una mujer candidata a la presidencia y ahí hacer los nexos entre ambas.   

Mientras me cuenta esto suena una batería de la sala de al lado, la sala Chucao. Una mujer de sesenta años toca. Tiene pelo rizo y usa lentes. Escucha atenta la entrevista e interviene.

—Yo voy a cumplir dos años acá en Molina. Viví en Santiago, Valparaíso, Antofagasta, y lugares así como este para ir a ensayar no encontré ninguno.

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El patio es amplio. Un invernadero, un escenario, un espacio para obras de teatro, música en vivo. Banderines, bandera mapuche, vegetación, mucha vegetación.

—Cuando no hace tanto frío, porque también el suelo es más firme, aquí se hacen danzas, yoga, obras de teatro, el lugar se va adaptando. Acá se llena de gente, hasta circos han venido.

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Sala Canelo. Su tablet está sobre la mesa, semiabierto, como si Gis hubiese estado dibujando hace un rato. Al abrir el programa Procreate aparece una cancha de tenis, predominan el rojo, el verde, el blanco. En unos meses Chile será sede de una serie de la Copa Davis, y una empresa le pidió una ilustración del court central del Estadio Nacional.

Esta como otras solicitudes han tornado de su hobby un trabajo. Una realidad impensada hace unos años, cuando se debatía entre estudiar medicina oriental o alguna carrera relacionada con el arte.

—Ha sido difícil ese cambio, porque estás como peleando contigo mismo, porque antes me decía, “ya, cuando tenga tiempo voy a dibujar”. Ahora tengo un plazo. Y se va acercando la fecha de entrega, y tienes que organizar los tiempos. También tienes que darle valor monetario a tu trabajo.

Hay otras ilustraciones que para Gis tienen un valor superior, un valor emocional, como la que realizó en memoria de los pescadores desaparecidos de la lancha Bruma, en Coronel.

Hasta el día de hoy me ha agradecido la familia. Todo lo que recibí a cambio de eso, y con todo lo que han sufrido, fue como un golpe al corazón.

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La profesionalización de Gis como ilustradora ha oscilado con la desesperanza por momentos pero su proyección y determinación para vivir de lo que le apasiona ha sido férrea.

—De cara al futuro, me gustaría seguir enfocandome en mis propias ilustraciones. Actualmente estoy bocetando la idea de una exposición para fin de año. También me gustaría ilustrar un libro infantil; en ese caso, tendría que adaptar mi estilo de dibujo.

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Se cierra la puerta de Kechu Rewe y de súbito se abre un paisaje, no el de la pintura de la fachada de la casa, sino el de las calles de Molina, en las que Gis, luego de subir y bajar las cumbres de Valparaíso, de palpar las aguas frías de Constitución, ha nacido como artista. Ha nacido como “Hola Gis”.