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Rodrigo Calderón, el actor disruptivo del Maule

Por Claudia Araya

De personalidad alegre e inquieta, se mueve por todos lados, participa en varios proyectos y asume distintos roles, mientras prepara nuevos lanzamientos. Rodrigo co-dirigió el cortometraje Centinela y es uno de los actores principales de la Película Weona Loca, parte de este VII Festival Felina.

Nota co creada con: Bruno Fatorri

 

Rodrigo Calderón, actor y director nacido en Talca, estudió Artes Escénicas en Santiago, donde trabajó un rato hasta que decidió volver al Maule. “Me di cuenta que el fenómeno escénico estaba floreciendo… Había harta gente que estaba volviendo a la región. Me uní a distintas productoras de cine y teatro y empecé a trabajar en mil cosas, siempre en artes escénicas, porque esa era mi meta: volver, pero trabajar siempre en lo mío”, cuenta Rodrigo.

Dirige también la compañía La Noche y tú (creada en 2016), se desempeña como docente y se forma en dirección.

Como actor participó en varios proyectos en teatro y cine, aunque este último es el que menos ha explorado, aunque sí le motiva un montón. “ Estoy ahora también trabajando con gente de Santiago. Siento que acá hay un movimiento audiovisual, pero que todavía no se está aventurando tanto con la ficción, hay más del documental”, comenta.

 

Con respecto a su participación en la película Weona Loca, de la directora talquina Irene Mercadal, cuenta que fue una experiencia muy particular. “ Fue un proyecto de la universidad en Nueva York donde estudió la Irene, entonces el equipamiento técnico como las cámaras eran súper distinto, y había presupuesto para cosas que aquí no hay”… Rodrigo recuerda además que llegó por llamado a casting, una prueba de cámara que fue bien masiva porque era un trabajo remunerado y eso “cuesta pillarlo” dice. “Fui el único que quedé, de hecho lo principal era la actriz protagonista de Weona Loca y no la encontraron.  Irene desde New York vio las grabaciones y luego viajó a Chile a conocer a los actores y buscar los que faltaban. Ahí me pidió  ayuda y le di varios nombres hasta que se me ocurrió el de la Michel, que fue mi compañera de universidad  y que es de Santiago.  Ella ha hecho varias cosas, también protagonizó las Niñas Araña, es súper seca, tiene un prontuario en cine tremendo”, y ahí se armó el elenco entero” cuenta Rodrigo respecto a este proceso. Luego vino el día de grabación: “Estuvo buenísimo porque estuvimos en varias locaciones, bien aperrados, harto trabajo, pero con una producción que uno no ve en Chile, la plata que gastan allá es muy diferente a nuestra realidad. Había presupuesto para comer, para transportarnos… lo curioso es que era una realización del curso que estaba tomando la directora, entonces lo bacán es que todo el equipo eran sus compañeros y ellos mismos iban rotando en cada proyecto”, comenta respecto a esta experiencia.


Weona Loca

Escrito y dirigido por Irene Mercadal  / Elenco: Michelle Mella, Mabel Urrutia, Valentina Bravo, Rodrigo Calderón, Luna Jara, Claudia Vilos y Jorge Silva.

 

Desde esta vereda del Cine, también participó como co-director junto a Sebastián Ramírez del cortometraje maulino “Centinela” -parte de la parrilla online del Felina-, producción en la que Rodrigo y el equipo pretendió plasmar la incertidumbre que se vive en los tiempos actuales utilizando como recurso una no tan ficticia distopía. Allí, la sensación de aislamiento y restricciones de movimiento, tan presentes hoy en día, son parte esencial de la trama. Para él, “el cine tiene algo muy lindo, es un elemento que habla de un período de la historia, tú ves el cine de una época y sabes que estaba ocurriendo, social y culturalmente en esa época”, dice.

Respecto a esta vinculación entre la realidad y lo cinematográfico, afirma que no es casualidad que producciones audiovisuales coincidan en abordar la idea de lo tecnológico como elemento que inundará la cotidianeidad. Rodrigo realiza una analogía entre el quehacer diario de asistir y dar clases por Zoom con lo que acontece en “Centinela”, según él, “ahora los alumnos tienen su dron o su celular ahí en su pieza conectado mirándolos, observándolos, trabajando, estudiando y produciendo ahí dentro de la transmedialidad”.

Específicamente esta facultad del séptimo arte es lo que lo motiva a continuar haciendo cine, “uno puede hacer un corto o una película, y aunque nunca nadie la vea, esa película tendrá un poder histórico y significante que puede viajar y trascender en el tiempo, son como cápsulas que quedan ahí”, confiesa. El cine para él tiene una importancia enorme, puesto que sirve para “hacer un radiografía de lo que fuimos, de una parte de nuestra historia, eso tiene un valor que para mí trasciende mucho”, dice.

“Yo veo de repente videos que grabé cuando tenía 7 años, y me genera una cuestión muy cuática, un remezón porque finalmente me habla de quien fui, el cine tiene esa importancia. A nivel país, nivel ciudad, nivel Talca, nivel maule, para hacer un radiografía de lo que fuimos, de una parte de nuestra historia, hasta que yo me muera. Mi hermano chico va a poder ver esa realidad y entenderla desde su nueva realidad. No es que me ponga la camiseta Talca I love you o Maule I love you, pero sí me gustaría hacer un movimiento de cine o teatro audiovisual acá, que pueda generar preguntas desde  lo que pasa acá en el Maule, porque Santiago no es Chile”, manifiesta.

Centinela

Dirección: Sebastián Ramírez, Rodrigo Calderón / Intérpretes: Francisca Navarrete, Juan José Navarro, Pedro Fuentes / Idea y Guión: Sebastián Ramírez, Rodrigo Calderón, Daniel Acuña
Director de Fotografía y Cámara: Nicolás Calderón /  Montaje y Post producción: Felipe Barriga, Sebastián Ramírez, Rodrigo Calderón /. Jefe de Producción: Matías Rojas. / Asistencia de Producción: Felipe Barriga, Catalina Sepúlveda, Fernanda Valdés / Dirección de Arte: Matías Rojas

 

En la actualidad ¿qué cosas te impulsan? 

Sigo muy en la línea de actuación y dirección, viene harto teatro, actuando y dirigiendo también, como te contaba estoy estudiando un programa de dirección, mi anhelo es seguir en la búsqueda de la irrupción del espacio no convencional, trabajar con el espacio público, seguir indagando en este lenguaje porque siento que es potente y también genera preguntas mucho más ahí en la calle y en las personas que están ahí. Y en el cine me encantaría seguir trabajando en Talca, me encantaría ser materia dispuesta para proyectos audiovisuales desde cualquier área -con o sin plata- yo soy muy así, a mí me motivan los proyectos, sé que suena como aaa colors!!, pero no es tan así, de verdad yo trabajo mucho desde invertir por el proyecto. Me gustaría mucho más hacer más cine, siento que en Talca y en el Maule la gente (de este mundo) es muy miedosa, como que no se tira mucho a la piscina, siento que deberíamos hacer más cosas, volverse más locos, si finalmente la remuneración o el trabajo viene igual. Me gustaría seguir indagando y ojalá formar un equipo audiovisual… pillar un nicho vinculado con hacer cosas más experimentales, esa sería una gran meta.

Fotografía: Fernanda Rojas @fdahip

¿Cómo y cuándo te comenzaste a interesar por la actuación?

De más chico me gustaba ir a talleres, siempre andaba metido con las cámaras y eso, pero desde los 15 me metí a trabajar con la compañía “Teatropello”, de la familia Fuentes, yendo a teatro y todo, motivándome. Por eso digo que desde los 15 ya me tomé el teatro como una disciplina que yo salía de clases y me iba ensayar, no era algo que hiciera como de hobbie nomás, era algo que tenía una constancia. Después estuve en la Primera Escuela Popular Maulina, eso fue como a los 16 años, y ahí estaba con Ramón Griffero, con Patricia Artes, con Héctor Ponce, locos de Santiago que hacen clases en universidades, bueno Ramón un histórico dramaturgo y director. Ahí como que empecé a  compartir con gente ya más importante en teatro, ahí empecé a trabajar, a estudiar, a los 16, 17 ya tenía obras. De hecho mi mamá me decía: “No tienes otra opción, tienes que estudiar teatro, porque no te veo en otra cosa”. Tuve esa suerte. Por eso digo que a esa edad empecé a meterme en el teatro de manera mucho más formal, porque no era como ir a un taller de teatro, iba a una escuela donde tenía  muestras, tenía que ensayar casi todos los días, leer obras, analizar textos. Yo era el más chico de la escuela, había varios alumnos que eran actores y actrices que hacían teatro hace tiempo, me tuve que meter con todo porque era una exigencia súper alta, entonces no podía andar como un cabro chico. Me sirvió caleta porque cuando entré a la universidad tenía ese rigor; mis compañeros estaban recién llegando como: ooh que onda el teatro?? Y yo estaba muy enfocado.

Fotografías de Fernanda Rojas @fdahip

La Noche y Tú…. de performance, irrupciones y el mundo under 

Con la compañía “La noche y tú”, estrenamos nuestra primera obra con el título homónimo, desde ahí comenzamos. La obra ocurre en un bar, luego pasa a la calle y luego termina en una casa, como que es una obra de trance. Después vino RAM, que es de sala.

Nos pasó que nos dimos cuenta que estábamos volviendo al teatro de sala y nuestra idea principal era explorar el site specific, que es como este mundo más under, tiene que ver más con lo no convencional, y empezamos a hacer unas cosas que se llaman interrupciones chéveres, que ocurren afuera del edificio Chévere, en Talca, reconocido por Foto Chévere, un local clásico de fotografía antigua que queda anexado al mercado central -actualmente abandonado-, por lo que nosotros ecomenzamos a tomarnos ese lugar, esa parte, empezamos a trabajar de la mano con la gente. Desde ahí salieron esas interrupciones que tienen que ver con trabajar la calle, con tomar ciertos aspectos y contextos vinculados con problemáticas bien actuales, y empezamos a hacer trabajos muy como experimentos. Trabajos como la maternidad en calle, o la pareja, cómo serían esos pololos, esa familia que vive en la línea del tren, porque finalmente en Talca en todo el sector oriente está lleno de gente codependiente de droga y alcohol, está lleno de esos personajes, están ahí, uno no le puede hacer el alto. Entonces lo presentamos como una especie de: Está ahí todo el tiempo, velo acá, míralo. Y lo miras de otra forma, eso es lo que pasa con lo escénico, traemos una realidad que está ahí afuera… allí están matando gente pero no lo ves, uno lo lleva al escenario y la gente queda: ¡¡Oh!!… “Al lado tuyo tu vecino puede estar haciendo lo mismo, está pasando”.

Lo que nos gusta es trabajar con las personas que no van a la sala de teatro, estar ahí, entender ese mundo y desde allí armar discurso. Estamos en una búsqueda, súper experimental todavía, pero nos gusta harto”.

 

Fotografías de Fernanda Rojas @fdahip

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