Abstemios & Ascetas: la pasión por la literatura y el buen comer

Literatura  · 4 Nov, 2020

La historia de Abstemios y Ascetas no tiene un solo comienzo. Primero fue un blog dedicado por completo a la poesía. Al tiempo, con la irrupción de Facebook en el mercado de las redes sociales, pasó a ser un espacio literario y gastronómico alojado en un Fanpage. Actualmente, es una web que atiende materias propias de la literatura y de la cocina. A su vez es una revista cultural y una impresora digital que difunde escritos de autores inéditos y publicados. Fuera del plano virtual, se dedica a realizar conversatorios sobre cocina, derroteros de picadas y homenajes a escritores.

Diego Muñoz Cortés, miembro fundador de este proyecto nos lleva por este viaje de goce y encuentro entre la literatura, la cultura y la comida vernácula, que tiene sus orígenes en el Maule.

Homenaje de A&A al escritor Pablo de Rokha

 

De K2-DF a A&A

Resulta importante destacar que A&A es una consecuencia y no una causa. Primero nace K2-DF, un taller de poesía que fundó Diego junto a un grupo de amigos y amigas en Talca. Ahí no sólo se dedicaron a escribir, además organizaron recitales poéticos y encuentros literarios.

“Con cariño recordamos Influenza poética, un festival realizado el 2009, en conjunto con otras agrupaciones, que reunió a escritores y escritoras de todo el territorio. O la vez que participamos en Plataforma Letras del Sur, un homenaje al poeta Jorge Teillier en la ciudad de Valdivia. Todo esto nos hizo buscar una vitrina en donde mostrar el trabajo que estábamos realizando y, como en ese entonces, iba en alza el fenómeno de los blog, decidimos crear uno. Así se origina la primera versión de Abstemios & Ascetas”,  relata Diego.

El nombre de A & A nace en la celebración que cerraba el encuentro literario Influenza Poética, fue la primera vez que se escuchó la conjunción de las palabras abstemios y ascetas. Justamente en oposición al estado en que se encontraban. Había mucho que celebrar.

La cocina en tanto,  se incrusta gracias al reclutamiento de un integrante que provenía de San Carlos, capital nacional de las longanizas y otros embutidos, quien comenzó a llevar subproductos y otras minucias como colaboración alimentaria a las sesiones de escritura de K2-DF. El blog comenzó a ser reflejo de esta experiencia y la poesía, que hasta el momento iba de estrella solitaria, se comenzó a servir acompañada de todo tipo de preparaciones, con fuerte raigambre en la cocina campesina, muy propia de la zona.

Durante esos años  recuerda momentos memorables, como cuando -por hacerle honor al escritor licantenino Pablo de Rokha- sus compañeros le llevan una cabeza de chancho de regalo de cumpleaños, cuando en realidad ese gesto era para un funeral. Ese día el equipo completo la comió por primera vez.

 “Cuando un “cristiano” de Rauco se muere, lo primero que debe hacerse es tomarse un taco bien largo del asoleado,
y enviar a la familia una gran cabeza de chancho para el velorio, ir a visitar a los compadres del difunto e ir tomando y tomando por el finado,
suspirar mirando las vigas penosas de la casa, tomando a la tuncana, por la salud de la viuda y los niños, por los tiempos pasados y los recuerdos mis añejos que el añejo, por la comadre, tomando
por todos los muertos del lugar, añorándolos, entre trago y trago” Pablo de Rokha, Epopeya de las comidas y bebidas de Chile.

El terremoto del 2010 y su irreparable daño a K2-DF

El taller llevaba por nombre K2-DF porque era la dirección del hogar de uno de los integrantes: Block K2, departamento F.  Ubicado en el Complejo habitacional Manuel Larraín, en el sector Norte de Talca. Una creación urbana del arquitecto Hugo Hartard –construida por la Corvi en 1966 bajo el gobierno del presidente Eduardo Frei Montalva– en la que se tuvo sumo cuidado en cuanto al espacio público y natural. Sellos característicos de las viviendas sociales de aquella época. Así que la pena fue por partida doble: tanto por la pérdida arquitectónica –el edificio quedó con daños estructurales irreparables y fue reemplazado por uno nefasto– como por el fin del taller. “Durante un tiempo, intentamos revivirlo, pero había quedado atrás el empuje original. Es en este momento, cuando cierra el primer ciclo de A&A. Luego se vuelve a conformar, pero dirigido desde Santiago y con nuevos integrantes”, comenta.

Leonardo Portus, retablo 2020 Población Manuel Larraín de Talca

No hay vida sin comida, tampoco en A&A  

La intención de A&A siempre ha sido literaria. Lo gastronómico interesa en cuanto guarde relación con la literatura. Por eso decidieron meter mano a cuestionarios que escarban en la memoria culinaria de los escritores, a las crónicas de restaurant, los platos de infancia, a la poesía que esconde recetas, entre un largo etcétera de ideas que han ido surgiendo en el camino.

Asimismo, en términos generales, la literatura y la cocina son producciones humanas que se enmarcan en la cultura: el telón de fondo de la sociedad.

Diego también cuenta: “También hay una razón instrumental y la encontramos explicada por el historiador Felipe Fernández-Armesto, en su libro Historia de la comida: Lord Northcliffe, un magnate de la prensa británica, conocido como el «Napoleón de la Prensa», aconsejaba a sus periodistas siempre atender el tema de la comida –por sobre el dinero, el amor y la delincuencia– con el fin de mantener un interés perdurable en sus lectores. La razón: no puede haber vida sin comida. Así que, bajo su mirada, es válido considerar a la comida como el asunto más importante de toda la esfera humana”.

¿Existe poesía en la comida?

Depende. Pensamos que no mucha, si se entiende a la comida -o al acto de comer- como la mera ingesta de nutrientes.

En cambio, si revisamos este asunto en profundidad, bajo términos barthesianos, un plato preparado es un signo que permite descifrar los elementos sociológicos, ideológicos y morales que implica. En términos sencillos: un plato es más que comida. Es el lugar donde lo comes y junto a quien. Las prácticas culturales en torno a su elaboración o la capacidad que tienen ciertos aromas y texturas para activar recuerdos presentes en nuestra memoria poética.

Junto con esto, hay que recordar que la creación poética y el placer degustativo son las experiencias humanas que permiten desarrollar los estados más puros y excelsos de la ingeniería de los sentidos.

Evidencia de lo anterior es la Poesía gastronómica. Movimiento fundado por los escritores Mark Strand y Charles Simic cuando notaron que los asistentes a los recitales poéticos sonreían cada vez que escuchaban versos que hablaban sobre comida.

Del pebre y otras salsas, charla más degustación gastronómica

Recetario Popular

Es una sección dedicada a la difusión y rescate de esos platos sabrosos, nutritivos y de bajo costo, que siempre han habitado en los márgenes del imaginario gastronómico local y que en tiempos difíciles se toman los fogones de cocinerías, ollas comunes y comedores populares con el fin de enfrentar el hambre. Es comida de combate.

Al respecto Diego nos cuenta: “Cuando se creó perseguíamos 3 propósitos: apoyar a pymes, agrupaciones y personas vinculadas al mundo de la cocina a difundir sus proyectos y emprendimientos. Aportar a la situación de apremio, hambre y desempleo que ha dejado al descubierto el virus SARS-CoV-2. Por último, también buscamos otorgar una crítica tardía a Recetas para ahorrar y saborear a la chilena, miserable programa alimentario impulsado por el político chileno, Joaquín Lavín, en el año 2013”.

En conjunto, también quieren dar a conocer las historias y motivaciones de los cocineros que ejecutan los platos a través de perfiles que dan cuenta de su amor por la cocina. La labor ha sido voluntaria y ha tenido muy buena recepción.

Pastel de papa con pino de cochayuyo, plato de la sección Recetario popular

¿En algún momento tendrán el pensamiento de pasar el proyecto a una editorial?

Siempre ha estado esa idea. Pero aún no sale del plano platónico. Por lo pronto, nos sentimos más cercanos a una impresora digital, puesto que es súper importante para nosotros, difundir proyectos literarios. Tenemos dos secciones, una de poesía y otra de prosa, que se dedican a la literatura de frentón sin ningún tipo de guarniciones. Después de todo, ese el espíritu y la chispa original del proyecto.

¿A quién le escribe A&A?

Mi interés es llegar a un público que tenga una inclinación por la literatura, no en el sentido convencional, sino abordarla desde otra perspectiva. Tal vez, al que le gusta la comida y llega desde ahí a la literatura. Me di cuenta de los que nos siguen por la línea de cocina, pero no cualquiera sino la vernácula, recetas que no están en los restaurantes de lujo, esos platos que han acompañado desde siempre, con sabor a casa, a historia familiar. Hay otrxs que se interesan en la literatura y un tercer tipo de lector en el que converge el gusto por ambos temas.

Como maulino migrante ¿Cómo ves la actual escena maulina?

En El país del Maule como le nomina el talquino Mario Verdugo, hay una escena que miro con mucha simpatía y atención; Jonnathan Opazo, el mismo Mario Verdugo, en fotografía Luciano Contreras, Américo Reyes, un curicano del cual disfruto mucho su poesía. También la revista Medio Rural, que se ha encargado de diseminar la literatura que se hace en el Maule. Por tirar algunos nombres, porque se están haciendo muchas cosas buenas.

 “Lecturas para el viento” en Linares

Hace un par de años me invitaron a apuntes sobre la literatura maulina que se realizó en la Biblioteca de Linares. Yo llegué preparado con mi texto “Nota al pie del Maule”, pero lo más chistoso es que cuando comienzo a dar la presentación empieza también en la plaza un festival de zumba y tenían un parlante gigante, en paralelo  -al lado de donde estábamos- había una fiesta de la tercera edad con karaoke incluido. Le leí las 4 hojas al viento ya que no se escuchó nada. Lo bonito de todo es que después de comer nos fuimos a un clandestino en el que nos dejaron entrar; habían fogones y eso no lo veía acá. Le tengo mucho cariño a mi visita a Linares.

¿Qué picadas en el maule recomendarías?

Me gusta el Deportivo en Curicó, en Romeral el Colo Colo con la mejor plateada de Chile, la Chanchería en Talca que venden desde las patitas hasta el filete.

De comida, hay cosas que me llaman la atención y que cultivan temas territoriales. Las churrascas, las tortillas y los motes con huesillo, por ejemplo.  Los talquinos tienen también tienen al wambi, que es como un completo pero en vez de hacerlo con pan es con sopaipillas, es como un sandwich al que han tratado de imitar en las ligas capitalinas, pero que jamás lo han igualado. Mismo fenómeno con los completos mojados, un invento puramente talquino, que en otras latitudes es visto como una ignominia.

¿Cómo ha afectado la pandemia a su proyecto?

Había varios planes en agenda que se vieron interrumpidos por las restricciones de movimiento. Pero si algo se vio afectado, fue la sección Derrotero de picadas, una guía de restaurantes y lugares para comer rico y a buenos precios, en la que buscábamos homenajear a Alfonso Alcalde, un escritor y periodista chileno que abordó estos asuntos de manera preciosa en el fotorreportaje Comidas y Bebidas de Chile. Un libro publicado en 1972 que hoy es considerado un objeto de culto por los seguidores de la obra alcaldeana. Para esto, hicimos un viaje persiguiendo los lugares que recoge este título. Fue una experiencia muy hermosa, llena de satisfacciones, en la que queríamos cumplir el sueño de “comer y beberse Chile”. Lamentablemente, quedó a medio a camino y no logramos cubrir todas las picadas.

¿Qué planes tienen para el futuro?

Seguir estudiando, cocinando y escribiendo. También nos encantaría sumar más colaboradores, especialmente de afuera, ¿te gustaría escribir para Abstemios & Ascetas?

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