Primer Taller de Memoria e Historia Oral de Yerbas Buenas

Columna  · 1 Oct 19 ·
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Luis González Vásquez / Columnista

Encargado de Educación, Museo Histórico de Yerbas Buenas.

El Museo Histórico de Yerbas Buenas como espacio educativo en vínculo permanente con la comunidad: Primer Taller de Memoria e Historia Oral de Yerbas Buenas.

Los Museos en la actualidad se plantean como espacios-ejes culturales de las comunidades donde están emplazados, asumiendo un rol más activo en la elaboración de propuestas tendientes a promover el sentido de pertenencia y el fortalecimiento de la identidad local.

Estas propuestas debieran establecer vínculos democráticos con todas y todos los integrantes de las comunidades para construir contenidos de manera participativa, donde el resguardo de los elementos patrimoniales presentes en el territorio sean resignificados por los propios miembros de la comunidad.

Es en este contexto que surge como una necesidad la implementación de acciones educativas desde el Museo, que articulen experiencias significativas dentro de la comunidad. Y que vinculen permanentemente a sus actores sociales, las organizaciones comunitarias, centros de madres, clubes de adultos mayores, centros de estudiantes, entre otras instancias de participación comunitaria.

Asumiendo el rol que deben cumplir los Museo en el siglo XXI, como agentes activos en la promoción de cultura, es que nuestro Taller de Memoria e Historia Oral se instala por aproximadamente un mes, y convoca a vecinos y vecinas de la comuna de Yerbas Buenas. El objetivo: escudriñar en el pasado reciente de los habitantes de Yerbas Buenas, para construir, a través de metodologías participativas, contenidos y relatos locales que se constituirán en un puente para las nuevas generaciones, relevando situaciones, personajes y momentos, que van configurando la historia de la comuna.

Primer Taller de Memoria e Historia Oral

«La historia oral es la más nueva y la más antigua forma de hacer historia».
– Paul Tompson

Cuando nos enfrentamos a la tarea de reconstruir nuestro pasado, también nos enfrentamos a la tarea de seleccionar la estrategia o la metodología que nos permita cumplir dicho objetivo. Según las prácticas de la historia tradicional, debiéramos basar nuestra búsqueda en fuentes documentales, fuentes escritas, tanto primarias como secundarias, dada la veracidad que otorgan los documentos para esta corriente tradicional de la disciplina. Todo lo anterior fue sumamente significativo para el siglo XVIII y XIX, pero ya desde el siglo XX contamos con nuevos paradigmas que nos permiten ampliar la disciplina de la historia, poniendo atención en otros actores sociales que la historia tradicional no había considerado antes: la validez de los relatos orales, que si bien la historiografía tradicional cuestiona, por su veracidad, no la detiene ya que si profundizamos en la discusión, todo documento también parte de la oralidad. Es así que se torna relevante la puesta en valor del relato de los protagonistas en la construcción histórica de una comunidad, vale decir, el rescate de los relatos, a través de metodologías activas, que promuevan la participación, el valor del recuerdo, el rescate de la memoria. A través de entrevistas individuales y colectivas se plantea la actividad de Historia Oral, que busca no sólo reconstruir hechos históricos, sino también recoger el significado que las personas le otorgan a determinados hechos o situaciones vividas en la comunidad. 

El Museo Histórico de Yerbas Buenas en su galería fotográfica de personajes relevantes de la exhibición permanente, busca relevar a estos actores sociales, que fueron significativos para la historia de la comuna. Dicha muestra ha evidenciado la necesidad de otorgarles significado y contenido histórico a estos personajes, a través del relato de familiares, amigos, conocidos, que nos permitan hacer una reconstrucción de su pasado y evidenciar la relevancia que tuvieron para nuestra historia. La invitación fue a recordar, a hacer el ejercicio de memoria colectiva en torno a un pasado común, a la reconstrucción de ese pasado otorgando significado a diversos acontecimientos, personajes, situaciones, lugares, etc.

Hay quienes en su caminar por la historia de nuestra comunidad van dejando huellas, éstas a su vez van configurando nuestro presente y nos permiten proyectar nuestro futuro. Es por esto que se hace sumamente necesario reconstruir la historia de vida de nuestros personajes relevantes para nuestra comuna, a través del relato de familiares, amigos, conocidos, que nos permitan hacer una reconstrucción de su pasado y la relevancia para nuestra comuna de Yerbas Buenas, a través del Taller de Memoria e Historia Oral.

Ante el llamado a participar en este taller las organizaciones comunitarias, entre ellas: Centro Madres Juan XXIII, Agrupación de Cultores al Canto Campesino, Agrupación Cultural Max Jara, se comprometieron desde el día uno a participar activamente en la dinámica del Taller. 

En una disposición de dialogo permanente, en un espacio de camaradería y confianza se desarrolló el primer Taller. En esta instancia se invitó a reflexionar en torno a la importancia de recordar y la importancia de la memoria. Así se recogieron algunos acontecimientos significativos en la vida de los asistentes y se fueron ordenando en una línea de tiempo, visibilizados de manera más protagónica, donde se sintieron parte del relato que  se comenzó a construir, alejándonos de la mirada tradicional de la historia en la construcción de un discurso oficial, para mirarla con ojo crítico y reconstruirlo de manera participativa y en comunidad.

Para un segundo encuentro se pidió a los y las asistentes que compartieran algunas fotografías significativas de su historia familiar para socializar esos recuerdos. Aparecieron aquí momentos recreativos de las familias yerbabueninas, como por ejemplo, la piscina: lugar que es recordado con mucha nostalgia como encuentro comunitario, y que no era más que el estero local transformado en el balneario municipal en el verano. Aparecieron también los paseos familiares a Panimávida, el Tren Chico, y un sinnúmero de anécdotas en torno a estos paseos, que fueron enriqueciendo las dinámicas del taller y los insumos para la elaboración de un producto final. De manera simultánea se mapearon los lugares señalados colectivamente, para contextualizar espacialmente los relatos que nos entregaron sus protagonistas.

 

Así nos fuimos adentrando en el cumplimiento de los objetivos propuestos, ya que los y las asistentes fueron entregando información acerca de los personajes que releva la galería fotográfica de la exhibición permanente, destacando la importancia social y comunitaria que tuvieron durante el siglo pasado y que configuraron nuestra actualidad. De paso se puso en valor algunos lugares asociados a los personajes, como la Casa de Socorro, lugares de encuentro, fondas y ramadas antes del 60, fundos productivos, fábricas olvidadas, zonas de viñas, lugares de comidas típicas, entre otros. 

Se fraguó así el tercer taller, donde se profundizó en las historias de los personajes, promoviendo la utilización de metodologías participativas, y la socialización de fotografías que nos invitaban a viajar a lugares comunes y experiencias comunitarias. 

El cierre del taller se realizó pensando en la sistematización de la información que se logró recoger. Como un “pre producto” se planteó desarrollar una alegoría a la memoria. Se utilizó para ello, el peumo centenario que se encuentra en el patio del Museo; lugar simbólico y escenario de celebraciones durante el siglo XX, que reunía a los habitantes del pueblo en torno a diversos festejos. Desde el árbol se colgaron los “frutos de la memoria” donde estaban presente las fotografías recopiladas y una selección de los relatos a modo de pequeñas cápsulas. El acto de cierre fue conmovedor; tanto los y las asistentes como las protagonistas de la actividad se mostraron contentas y sorprendidas de ver reflejado el trabajo en esta “alegoría a la memoria”. 

Lo más sorprendente de estos recuerdos es que contemplan elementos muy ricos como materia prima para el análisis. Los contextos a los que hacen referencia, son evocados con nostalgia. Los personajes son relevados como figuras multifacéticas; expresión de una época donde los saberes y destrezas populares eran complementados con otras funciones dentro de la sociedad. Digno de análisis también,  es la visión comunitaria que existía en la época, reflejada y evidenciada en los encuentros en el verano y los paseos familiares que se hacen junto a otras familias, con un medio de transporte común, lo que exigía un nivel importante de organización y colaboración. Además se revelan lugares como la casa de socorro, donde existió una “botica”, lugar donde se preparaban los medicamentos de acuerdo a las formulas entregadas por el doctor.  

Esperamos continuar trabajando en esta misma dirección, haciendo del Museo un espacio de encuentro, educación, investigación y participación activa de la comunidad. Es por ello que queremos terminar el presente artículo con una metáfora simbólica y poética regalada por un colaborador de nuestro Museo, quién donó el siguiente poema sobre la memoria y el olvido.

 

La sombra del olvido
Por: Ángel Saldomando

 

Una sombra
De otro tiempo
Envuelta de musgo
Asoma de la tierra
Muestra su mano
Larga como los años
Extendida como la distancia

Una sombra
Sin ojos
Que mira la vida
La que pasó
La que se pudo vivir
La que quedó en suspenso
La que una página no pudo contener
La que fue abatida

Los huesos juntos en un hueco
Combinan inertes todo eso
Que se llama muerte
Las voces quedan en el aire
Las caricias se desvanecen
Las lágrimas se evaporan
Por otros ojos esperan

¿Hacia dónde mirarían con tanta tierra encima?
Se llenaron de bruma
De silencio extraño
Después de tanto hablar

¿Recuerdas la calidez de una mano?
¿Alguien recuerda el sonido de una voz?

Disueltas las partículas de la última palabra
A la que llegamos tarde
Con el último suspiro
Se disuelve en un verso
Como un hielo en la copa
Se deshace
Inevitablemente
El calendario humano deja caer sus páginas
Y las personas desaparecen
Como detrás del árbol caído
Se esfuma su hueco en el espacio
La sombra que lo acompañó
Se desvanece

Así como los libros se vuelven amarillentos
Así como el polvo se deposita en los muebles
Así como los cuellos de las camisas muestran su cansancio
El tiempo pasa
Inevitablemente

Las noches no son más largas
Los días no son más cortos
El tiempo se llena de a poco
De ausencias

La tengo entre mis brazos
Para decirle adiós a la sombra
De nuestro tiempo
Para despedir a las voces
Deseándoles el viaje del recuerdo contra el olvido

La cortina blanca
Se mece en el hueco de la ventana
La memoria se asoma
En el calor inmóvil de la tarde
Los gritos de los niños impiden que se duerma
Se queda aleteando en el sueño

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